Reputación para Operar

Una nueva edición del informe sobre riesgos y oportunidades que traerá el 2020 para el rubro minero y que elabora anualmente la consultora EY, fue presentado hace poco. El informe se basa en una encuesta que lleva a cabo la consultora con profesionales de la industria a nivel mundial y que da cuenta de la sensación térmica que existe de las perspectivas a las que se enfrenta la minería en el corto y mediano plazo. En esta edición, el principal riesgo que identifican los actores de la industria es, nuevamente, la Licencia para Operar. Al igual que en la versión anterior, este es el principal factor que estiman desde la industria, podría afectar su actividad.

La incertidumbre del entorno por cambios sociales, políticos y económicos, o lo que se ha dado en describir como un mundo VUCA (volatility, uncertainty, complexity, ambiguity), sumada al aumento e intensificación de las demandas de los grupos de interés de la minería, son la base de la percepción de riesgo que existe en la industria en torno a la llamada Licencia para Operar. Ésta, resumidamente, consiste en una reputación positiva entre los stakeholders, entre los que se cuentan los accionistas, los colaboradores, las autoridades, las comunidades locales, las organizaciones ambientalistas, la opinión pública y otros grupos de interés. Cuando las relaciones con estos grupos se gestionan adecuadamente el resultado es una positiva reputación y, por ende, la obtención de una tácita “licencia” para el desarrollo de las actividades por la que deben trabajar permanentemente las empresas mineras, pero también todas las otras industrias, con las características propias de cada una y sus propios stakeholders.

El International Council on Mining & Metals, del que forman parte muchas de las empresas presentes en Chile así como el Consejo Minero en su conjunto, ha definido sus principios de actuación y autorregulación, sobre la base de las expectativas de la sociedad en torno a la actividad minera. El Fraser Institute elabora anualmente un ránking de el atractivo para invertir en los distintos países, sobre la base de las opiniones de expertos y profesionales del rubro a nivel mundial. El precio de las acciones de las compañías se mueve en función de las informaciones relacionadas con las actividades y eventos en torno a cada una. La lista de factores relacionados con las percepciones de los stakeholders de la minería es extensa y aumenta cada vez más. Por lo mismo, la gestión de reputación debe estar en el centro de sus preocupaciones y ocupaciones. El informe de EY da cuenta que ello está presente en la visión de las compañías. Está por verse cómo será la respuesta a este desafío y si el comportamiento de las mismas redundará en una positiva licencia para operar y, en definitiva, en una reputación que genere valor.

Nicolás Ibieta Illanes

Consultor en Comunicación y Asuntos Públicos

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